¿Es Barranquilla una ciudad sostenible?

Por: Lorayne Solano Naizzir / Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo

Hace un tiempo se escucha con regularidad el término “ciudades sostenibles”, pero ¿qué significa? De acuerdo con Samuel Esteban Padilla Llano, PhD. en Espacio Público y Regeneración Urbana, decano del Departamento de Arquitectura y Diseño de la Universidad de la Costa, la sostenibilidad debe verse desde varios aspectos, no solo el ambiental, “aunque ese sea el acento que tiene”, sino desde el ámbito cultural.

“Cuando hablamos de sostenibilidad nos referimos a que hay un equilibrio en las características del desarrollo. A nivel económico hay sostenibilidad cuando no se presentan despilfarros en los procesos constructivos y de urbanización de la ciudad. Significa que todos tengamos acceso a una dimensión de economía, a producirla y beneficiarnos. Culturalmente hablamos de que se presenta cuando hay reivindicación de los valores culturales a nivel económico, social y ambiental. Que la cultura, que es la identidad del territorio, también haga parte de esas variables de desarrollo, porque es mercadeable, y Barranquilla lo tiene con el Carnaval”, contextualiza el investigador.

Arquitectura y urbanismo sostenible en Colombia. Una mirada al marco reglamentario, publicado en Bitácora 28, es una visión sobre cómo está el panorama de la sostenibilidad en el país, una revisión desde la perspectiva normativa de qué documentos e instrumentos la están trabajando y cómo se reglamenta. “Una cosa es la normativa y otra es la visión de lo sostenible en el hacer la ciudad y la arquitectura, que en Colombia es algo que se queda corto”, asegura Padilla.

El investigador señala que en este caso el foco de la bioclimática es el que está inmerso en la sostenibilidad, pero un territorio no puede ser sostenible si culturalmente no se están generando procesos para que esto se mantenga. Indica que el término “ciudad sostenible” se usa para referirse a que todos los ámbitos están articulados en una visión eficiente de la gestión del territorio.

“Este enfoque ha sido una temática permanente de trabajo para el grupo de investigación Arquitectura Urbanismo y Construcción (Aruco). El artículo nació de la iniciativa de la PhD. Lisseth Rodríguez, pues su visión de la sostenibilidad en la ciudad permite abrir este espectro y hacer críticas sobre normativas. Los aportes que hicimos los otros autores están relacionados con la visión estructural de la ciudad (Mg. Humberto Osorio y PhD. Katia Villadiego) y, en mi caso, con cómo regenerar territorios desde una dimensión sistémica. Esto tiene que ver también con la extensión de la gobernanza, los procesos de participación ciudadana en la esfera pública y su incidencia a nivel urbano”, comenta Padilla.

El objetivo de este análisis es criticar y poner en evidencia la cantidad de herramientas que tiene el país para actuar eficientemente en el territorio y que no se usan de forma correcta. “Hay una serie de Compes en Colombia, que son instrumentos enfocados en el tema de medioambiente y sostenibilidad, pero aun así la implementación se interpreta mal en los procesos del hacer. Cuando las normativas no se aplican en el territorio se pierde algo, no hay una gestión eficiente”.

Tras esta revisión del marco reglamentario sobre sostenibilidad en Colombia, los investigadores proponen articular toda la institucionalidad para hacer mejor las ciudades, es decir: a la institución pública – Estado, a las instituciones académicas y a los procesos sociales. Señalan que, si se articula todo este marco normativo, es posible que la aplicación sea más dinámica y eficiente.

“Si solo se les deja el trabajo de las normativas a los técnicos que están descontextualizados de los procesos sociales, solo hay una interpretación desde la teoría y no desde las realidades comunitarias. Y si solo se le deja a la academia, también estaría el error por ser toda una dimensión conceptual que nunca tiene una comprobación. Por eso debe haber una articulación entre todos los actores para tener una visión global”.

¿Cómo está Barranquilla?

Padilla señala que la ciudad “se raja” en el ámbito de sostenibilidad, pero que ya le está apuntando a convertirse en una ciudad sostenible. “Se dieron cuenta de la necesidad que hay. Actualmente es difícil entender un territorio que no esté pensando en la sostenibilidad. Con aciertos y desaciertos muchos lo han logrado. Barranquilla, en este caso, sí se está cuestionando esto de hacer una ciudad sostenible, pero es un recorrido largo que no solo implica transformación urbana y física, sino un proceso de formación ciudadana. Todos debemos estar capacitados para lograr este objetivo”.

Esta investigación continua, como lo menciona el investigador, también se evidencia en el libro Alimentar las ciudades. Territorios, actores, relaciones, en el que los investigadores participan como autores del capítulo El urbanismo: ¿cómo construir ciudades fértiles?, un interesante abordaje sobre cómo el Verde Urbano puede ser más que un elemento de confort, apuntándole a la visión de una ciudad productiva y sostenible. El libro puede ser consultado en la Biblioteca de la Universidad de la Costa.

Previous Article
Next Article

One Reply to “¿Es Barranquilla una ciudad sostenible?”

  1. John González

    La falta de civismo y de una cultura de construcción de ciudad están socavando a una urbe poco sostenible y amigable con el bioclima y la ecourbanidad, es desagradable ver vías importantes y cercas a nuestro máximo escenario deportivo convertido todas las noches y fines de semana en un basurero callejero, nuestros dirigentes y próximo alcalde deben impulsar la implementación de recolectores de residuos sólidos y líquidos en las avenidas más importantes de la ciudad e implementar campañas televisadas como la de Buenos Aires Ciudad que se transmiten por el canal Fox life e incluir en la cátedra de ciencias naturales y ambiental de las escuelas públicas y privadas iniciativas pedagógicas que ayuden a reestablecer la armonía ambiental de nuestra urbe desde el ciudadano más pequeño (niños preescolares) hasta los medianos (jóvenes bachilleres y universitarios) para que estos sean multiplicadores de lo aprehendido en los maduros (adultos). Al igual que exigir pasar a la segunda, tercera y hasta cuarta etapa del manejo de los residuos sólidos y líquidos reciclables para construir una ciudad económica y ambiental responsable. A los entes ambientaled distrital y departamental el hacer la tarea de regulador, policiaco y sancionatorio en ese tema, porqué hoy no vemos esa funcionalidad en estos entes y menos en la secretaría de espacio público y desarrollo urbano de la alcaldía de Barranquilla. Yo pensaría que estás dependencias de la Alcaldía de Barranquilla que tienen algo con el proyecto de ciudad sostenible deberían estar inserta en el ente ambiental distrital como subdirecciones, cumpliendo a cabalidad la tarea de tener una ciudad sostenible, porque la burocracia distrital no permite tener una tecnocracia práctica y participa para el logro de una ciudad amigable a la ecosostenibilidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!