¿Cuarto poder o sin poder en el cuarto?

10 de febrero de 2021Opinión Ulises Redondo

¿Cuál es la situación del periodismo? ¿Están en el cuarto de la servidumbre? ¿Sin poder? ¿Sin libertad? ¿Divididos?

Por: Ulises Redondo Cienfuegos

No debería preocuparnos la ilusión de “acceder a un poder prestado”, alquilado. Materia de reflexión debe ser la fuerza conquistada en la unidad. Pero ese tema parece no pasar por la mente de los periodistas. Los colectivos frágiles que se han conformado se asemejan más a un gueto, tienen gran parecido a las cofradías.

Y mientras ese triste divorcio se constituye en suicidio colectivo, la dignidad es destripada por las poderosas manos del poder mediático. Sin dignidad, se inicia entonces la carrera sin fin por competir deslealmente en pos de ganarse un catre en el cuarto de la servidumbre. El arribismo y el individualismo nos divide. Le coqueteamos al poder y sentimos admiración por las veleidades detrás del trono. Nos gusta el oro pero de los metales de la tabla periódica solo recibimos: poca plata, mucho hierro (varilla), mucho zin (zin casa, zin carro, zin pensión); cobre (cobre poco mijo), abundante plomo si nos ponemos a hurgar en el santuario de la corrupción o si nos  las damos de muy bravucones  y contestatarios. Hay otros metales prolijos: níquel, aluminio y cobre aleado con estaño (bronce) abundantes en trofeos y medallitas, premios de consolación que reciben algunos periodistas. Y ¿oro?, bueno oremos mucho a ver si un golpe de suerte nos ayuda a salir de situaciones paupérrimas. Los premios otorgados a los periodistas son emolumentos extras otorgados por sus servicios prestados al poder. ¿Acaso no hay un atisbo de vergüenza cuando nos dejarnos utilizar como marionetas?

El poder lo controlan los consorcios, transnacionales, emporios de la comunicación. Sus intereses comerciales y políticos están por encima de los periodistas quienes dependen de este poder.

Aptitudes y actitudes para desarrollar esta loable labor. Honestidad de algunos y dignidad de otros, pero hasta ahí llega este espejismo del cacareado “Cuarto poder”.

 

PRENSA “AMARILLA ” AJENA AL RIGOR MORAL Y ÉTICO

El poder de los medios se ve con claridad prístina en la prensa sensacionalista. Divorciada de la objetividad periodística, distanciada de la veracidad y ajena al rigor  moral y ético, la prensa amarilla, sensacionalista sigue galopando…, recordando al  fantasma de William Randolph Hearst, su principal tutor.

Hearst fraguó un emporio empresarial editorial conformado por 28 periódicos de circulación nacional, entre ellos Los Ángeles Examiner, The Boston American, The Atlanta Georgian, The Chicago Examiner, The  Detroit Times, The Seattle PostIntelligencer, The Washington Times, The Washington Herald y su periódico principal The San Francisco Examiner, los cuales usó como instrumentos políticos.

Fue el primero en instalar una rotativa a color para publicar historietas. El personaje de una de sus tiras cómicas, vestía siempre de amarillo, lo que valió para calificar a  la prensa sensacionalista y especuladora como tal.

 

NO HAY LIBERTAD DE EXPRESIÓN NI INDEPENDENCIA SIN PODER

El derecho a la libertad de expresión es definido como un medio para la libre difusión de las ideas, y así fue concebido durante la Ilustración. Para filósofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y la auténtica participación política. Fue uno de los pilares de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (Primera Enmienda) y la
Revolución francesa, hechos que revolvieron las cortes de los demás estados occidentales. Este derecho está consagrado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y en las constituciones de los sistemas democráticos, también lo señalan. 

Sin poder, los periodistas asalariados, los “alternativos» y los “independientes” jamás tendrán opción de exigir libertad de expresión. Sin poder no hay libertad y sin libertad no hay igualdad.. No hay poder sin medios propios.

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