Docentes aportan investigación y liderazgo a la mayor cumbre de comunicación para el cambio social
Contribuyeron a la organización del encuentro y la socialización de investigaciones multipaís. La universidad dejó huella en el SBCC Summit 2026 frente a 900 asistentes de más de 100 países.
La Universidad del Norte, junto a otras organizaciones, conformó una secretaría encargada de planificar, conseguir recursos y conectar a investigadores, académicos y profesionales de distintos países. En total participaron 900 asistentes de más de 100 países del mundo, para debatir acerca de la creación con enfoque participativo, la acción dirigida por las comunidades, la democratización del uso de nuevas tecnologías como la IA y las estructuras de poder que permean a la propia capacidad de cambio.
Uninorte estuvo respaldada con la vinculación de Jair Vega Casanova, investigador y profesor de Comunicación Social y Periodismo, por su destacada trayectoria en ediciones anteriores y sus proyectos desarrollados junto a UNICEF. El académico se desempeñó como copresidente cochair, organizando diferentes plenarias de cada día del encuentro.
«Nuestros intereses fueron traer el Summit a América Latina, que se hiciera en un país asequible y la temática estuviera relacionada con la región. Logramos que participaran más de 125 personas de toda Latinoamérica, así que conseguimos mucha presencia en escenarios importantes«, señaló Vega.
Además, el académico presentó junto a la docente e investigadora Jennie Peña los hallazgos de un importante estudio multipaís, impulsado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y la Organización Mundial de la Salud.
El proyecto de investigación (2022-2025) evaluó en dos fases el rol de los facilitadores en la implementación de programas de Educación Integral en Sexualidad (EIS). En la primera, se evaluó un programa del ICBF dirigido a jóvenes migrantes de Venezuela en tres municipios del Atlántico. En la segunda, se evaluó el programa de la ONG Poderosas, orientado hacia jóvenes afectados por el conflicto armado colombiano en Solano, Caquetá.
El Grupo de Investigación PBX de la Universidad del Norte fue el elegido por la UNFPA y la OMS para llevar a cabo el estudio en Colombia, con el apoyo de integrantes del Colaboratorio Jui Shikazguaxa. Algunos de los hallazgos del proyecto fueron que la selección, formación y acompañamiento de los facilitadores es determinante para la calidad del programa, así como el equilibrio entre el rigor de la implementación y la adaptación a los contextos socioculturales. Además, es necesario que los programas se acompañen con un fortalecimiento de la oferta que permita a los jóvenes actuar sobre su salud sexual y reproductiva.
«Hablamos de decisiones basadas en evidencia muy útil para fortalecer futuras intervenciones y para que los programas logren un mayor impacto. Por eso, uno de los grandes hallazgos también es demostrar cómo la evidencia sigue siendo un valor importantísimo en los procesos de evaluación y en las intervenciones«, aseguró Jennie Peña.
Por otro lado, Jesús Arroyave, docente investigador del programa de Comunicación Social y Periodismo de Uninorte, participó de forma virtual en el panel Implicación de las comunidades en la prevención y el control del dengue: lecciones de América Latina, enmarcado en un debate sobre los retos y las posibles soluciones en la prevención de enfermedades en zonas como África subsahariana y América Latina.
«Incluso en modalidad remota, estos eventos reducen barreras económicas y geográficas, amplían el acceso a la comunidad académica internacional y contribuyen a la actualización disciplinar, la internacionalización universitaria y el mejoramiento de la docencia y la investigación«, señaló el investigador.
Así, con su participación en la organización del encuentro y la presentación de investigaciones de alcance internacional, la universidad fortaleció su presencia en uno de los escenarios más importantes para la comunicación orientada al cambio social.
«Fue una experiencia que reafirma lo valioso que es hacer investigación rigurosa con impacto social y el papel tan importante que tienen las decisiones basadas en evidencia», sostuvo la docente. «Además, permite tener un punto de referencia comparativo para ver cómo se encuadra lo que estamos haciendo realmente en un escenario global. Es un espacio muy enriquecedor de aprendizaje, networking y benchmarking para nuestra labor investigativa».
