A propósito de Colombia vs Argentina

8 de junio de 2021Ulises Redondo

Fanatismo e idolatría deportiva 

El vínculo emocional enfermizo (léase fanatismo), o trastornos de la afectividad se manifiesta en las relaciones sociales, en especial, en la política, la religión y los deportes. El síntoma predominante es una alteración del estado de ánimo de carácter maniaco, el cual se caracteriza por un ánimo exaltado, expansivo, megalomaníaco y también cambiante e irritable, que se alterna casi siempre con el estado depresivo.
Estos vínculos emocionales enfermizos adormecen la voluntad nos convierte en abúlicos a expensas de quienes nos quieran dominar.
En el fútbol, es común ver este vínculo emocional enfermizo con clubes de fútbol, selecciones nacionales y jugadores. Los catapultamos como ídolos.
El fútbol profesional es una empresa de la diversión, que satisface una necesidad y por lo tanto se convierte en un derecho a la diversión.
El artículo 57 de la Constitución Política expresa (…) «Se reconoce el derecho de todas las personas a la recreación, a la práctica del deporte y al aprovechamiento del tiempo libre. El Estado fomentará estas actividades e inspeccionará, vigilará y controlará las organizaciones deportivas y recreativas cuya estructura y propiedad deberán ser democráticas».
Ínterin, la Corte Constitucional lo precisa en Sentencia C-758 de 2002:
i) todas las personas tienen derecho al ejercicio del deporte, a la recreación y al aprovechamiento del tiempo libre;
ii) estas actividades, en cuanto tienen como finalidad la formación integral de las personas y preservar y desarrollar una mejor salud en el ser humano, se integran en los derechos a la educación y a la salud y entonces comparten la garantía y protección que a éstos son constitucionalmente debidos, entre ellos el de formar parte del gasto social.
Por supuesto la sana recreación y aprovechamiento del tiempo libre deberían contribuir a una buena salud, lo que ha ocurrido consuetudinariamente es que los empresarios sin escrúpulo, los medios de comunicación y el irresponsable periodismo deportivo convirtieron al fútbol en una mercancía, una especie de «droga social» que se consume como pan generando el vínculo emocional enfermizo.
Si de satisfactores y derechos se trata, derechos fundamentales como la salud y la educación están en niveles superiores a la diversión. Pero el vínculo emocional enfermizo, el fanatismo, por abúlico, no contempla las diferencias. Así pues, un club de fútbol profesional es más importante que una escuela, una selección nacional es más importante que un colectivo de médicos, como Médicos sin Fronteras o la Cruz Roja y un futbolista es más importante que un maestro o un médico.
¿Ídolo Messi, Cuadrado, Ronaldo Cristiano, Teo Gutiérrez, James?…¡No vale!, ídolos mis padres, mis maestros. ¡Bueno sí, ídolos para los fanáticos!
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