Día del Periodista

Por: Víctor Herrera / @vherreram

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha invitado oficial y públicamente a los periodistas de Colombia a viajar a ese país para obtener entrevistas con la excongresista Aida Merlano, detenida hace unos días en Maracaibo y quien estaría dispuesta a revelar la verdad sobre el entramado de corrupción que se da en Colombia en el proceso electoral de sus representantes, particularmente en Barranquilla donde se hizo tristemente célebre durante los comicios de marzo del 2018 en lo que judicialmente se conoció cono operación “Casablanca”. Bien valdría la pena preguntar cuántos periodistas estarían dispuestos a entrevistar a la exsenadora y, sobre todo, cuántos medios permitirían la difusión de su contenido.

De otra parte, hay una interesante y crucial discusión sobre los verdaderos hechos que rodearon la muerte violenta de la jovencita Nancy Mestre ocurrida en nuestra ciudad en la madrugada del 1 de enero de 1994 cuando su novio de 31 años le habría violado y propinado un disparo que le ocasionaría posteriormente la muerte según la versión del proceso judicial que se dio en ausencia del acusado, quien huyó del país, y que condenó a Jaime Saade. La familia de este último –al enterarse que fue detenido en Brasil después de 26 años de los hechos– acaba de dar una versión muy distinta. Para destacar en este caso el papel de los padres de los protagonistas. Por un alado el de Nancy que persistió por tantos años hasta que capturaron al responsable y, por el otro, la pena de los padres del presunto victimario que los llevó a la tumba apenas unos meses después de los acontecimientos.

He allí dos retos interesantes para los verdaderos periodistas. Sobre todo, esos con criterio, que respetan y profesan los cánones del oficio: investigar, contrastar las fuentes, perseguir la verdad, guardar el rigor, informar verazmente, etc.

Que constructivo sería que a la luz de estos sucesos y aprovechando la celebración del día del periodista que será este domingo(evocando la fundación del primer periódico que circulo el 9 de febrero de 1971 en el país editado por Manuel del Socorro Rodríguez y llamado: “Papel Periódico de la ciudad de Santa Fe de Bogotá”, se produjera un debate sobre el rol de los medios de comunicación en los acontecimientos de los últimos años en Colombia, cobijados en la frase del maestro Juan Gossain, en una de sus amenas charlas: “…la nueva forma de la Ética en el periodismo se llama Responsabilidad…”

Somos conscientes de lo extremadamente difícil que resulta ejercer el periodismo en un país como el nuestro que ocupa varios títulos vergonzosos en el mundo –uno de los de mayor desigualdad social, el primer productor y comercializador de Cocaína, ultimo en pruebas de calidad educativa y el de los más corruptos, entre otros– sobre todo de aquel periodismo que se erige como contrapoder y garante del ejercicio del derecho fundamental a la información veraz e imparcial de los ciudadanos, como lo expresa nuestra constitución.

Desafortunadamente esas dificultades han ocasionado que en muchas ocasiones los denominados periodistas hayan tenido que callar (¿autocensura?) o pasar por simples comunicadores o, incluso, ser idiotas útiles de quienes ostentan el poder en sus diferentes manifestaciones.

La discusión ahora no debe centrarse sobre la tecnología o las redes sociales –que son valiosas herramientas en la práctica del oficio– sino sobre la formación que debe tener un periodista para asumir hoy la trascendental responsabilidad histórica de ser quijotes, guías, líderes de opinión y hasta educadores en una sociedad que muestra verdaderos síntomas de decadencia en varios órdenes.

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