El aborto y el Carnaval

Por: Victor Herrera / @vherreram

Dirán ustedes como Juan Piña: “¿Y que tiene que ver el caldo con las Tajás?”. Ya verán. Pues, aunque parezca incomprensible en primera instancia, lo cierto es que en Barranquilla si existe una relación muy estrecha entre el Carnaval y los abortos.

En efecto, una investigación periodística que adelantamos hace algún tiempo en Caracol Radio nos dio a conocer que durante los días de la Semana Santa es cuando se multiplican, de manera exponencial, el número de casos de complicaciones de abortos que son atendidos en los principales centros de salud de mediano nivel: Hospital de Barranquilla, de la Universidad del Norte en la ciudad y el Juan Domínguez Romero en Soledad, entre otros. Lo más grave es que las pacientes son niñas y adolescentes, cuyas edades arrancan desde los doce años, que previamente se han sometido a abortos clandestinos o en sitios ilegales sin ninguna prevención.

Seguimos sin entender nos dirán. Lo que descubrimos en realidad es que cuando ocurre la semana mayor ya han transcurrido 40 días desde las fiestas en las cuales muchas niñas y adolescentes han protagonizado diversas conductas que van desde ser víctimas de abuso sexual, violaciones y sexo no consentido hasta episodios de lujuria y libertinaje, relaciones mediadas por alcohol y hasta drogas, el ejercicio de la prostitución infantil o amoríos consensuados sin la debida prevención. Es en esta época cuando dichas jóvenes han experimentado la primera falta en su periodo menstrual y comprueban que están embarazadas. Es entonces cuando inventan en sus casas, a sus padres o mayores, que se van de paseo por esa Semana Santa a donde una amiga, por ejemplo, pero en realidad lo que hacen es ir a practicarse un aborto de forma clandestina e insegura o algunas, incluso, se auto administran una conocida droga abortiva de venta fácil, lo que muchas veces se complica y por ello deben llegar a la emergencia –a veces en estado crítico– de estos centros asistenciales para ser atendidas.

Ahora el tema del aborto se ha entrado en vigencia en el plano de las discusiones en el país a propósito de una joven de 22 años que en Popayán se practicó uno “legal” de un feto con 7 meses de gestación en su vientre aduciendo razones de salud mental y en contra de la voluntad del padre de la criatura.

Recordemos que en lo que se refiere al aspecto legal en Colombia mientras el Código Civil en su artículo 90 establece que: “La existencia legal principia al nacer, esto es al separarse completamente de su madre. La criatura …que perece antes de estar completamente separada de su madre… se reputará no haber existido jamás”, el Código Penal en su artículo 122 consagra: “La mujer que causare su aborto o permitiere que otro se lo cause, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años”. Sin embargo, la Corte Constitucional, mediante sentencia C-355 del 2006, estableció 3 causales para legalizar el aborto: Por la salud de la madre o del bebe, al detectar anticipadamente una malformación de la criatura o cuando es resultado de una relación no consentida.

Es necesario el debate para resolver muchos interrogantes: ¿un aborto es un infanticidio? ¿Es el feto sujeto de derechos y obligaciones desde su gestación? ¿Tiene derecho la mujer sobre otra vida humana, así sea en sus propias entrañas? ¿La nueva criatura es responsable de la manera como se concibió? ¿Qué derecho le asiste al padre? ¿Algunas lo hacen por carencias económicas? ¿Qué significaría legalizarlo? ¿Y el aspecto moral y ético?

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