En Barranquilla peatones podrán contar con andenes incluyentes, amables y arborizados.

El Distrito de Barranquilla se dispone a recuperar de manera integral los andenes de la ciudad, en una nueva fase del proceso de transformación del entorno urbano que viene impulsando de la mano de proyectos como Barrios a la obra y Todos al Parque.

El alcalde Jaime Pumarejo Heins busca, de esta manera, que “los peatones por fin dejen de pelearse los andenes con los carros ”, como lo hacen hoy en algunos sectores.

Como de todas maneras el comercio necesitará lugares para el parqueo de vehículos, el Distrito realizará en los próximos días un piloto para recoger información y socializar con la ciudadanía lo que llegarían a ser Zonas de Estacionamiento Regulados, ZER, similares a las que operan en las principales ciudades del mundo.

En ese sentido se habilitarán como zonas azules algunas celdas que ya tienen las vías de la ciudad, en el Gran Malecón del Río y un cuadrante entre calles 52 y 85, de la carrera 43 a la 58.

El criterio de selección tuvo en cuenta factores como la congestión vehicular, ocupación temporal de carriles, demanda de plazas de estacionamiento, uso de impacto urbano y perfiles viales.

De acuerdo con estudios que amparan la iniciativa distrital, la ciudad tiene una alta demanda de necesidades de parqueo en algunos sectores. Se estima que el 30% de los vehículos buscan estacionamiento en las zonas más congestionadas, ocasionando caos vehicular en las horas pico.

La idea, en principio, es iniciar una serie de reuniones focales con ciclistas, población de movilidad reducida, comerciantes, cuidadores de carros y ciudadanos en general, para socializar la iniciativa y obtener la debida retroalimentación.

Como está concebido, en todo caso, se trata de un proyecto modelo porque los recursos que generaría el cobro básico del uso de esos espacios públicos se reinvertirán justamente en la construcción de más andenes y el mantenimiento de zonas verdes.

El plan, según el mandatario, tiene ese doble efecto, pues por un lado la ciudad busca ingresar a la era del tráfico y parqueo inteligente y, por el otro, garantizar parte de la financiación de “estos espacios públicos arborizados, amables e incluyentes, por los cuales el barranquillero de a pie podrá caminar sin tropiezos”.

Habrá, además, una red de ciclorrutas que se sumarán a las que ya viene construyendo la ciudad.

La idea, según explicó el gerente de la empresa de Desarrollo Puerta de Oro, Ricardo Vives, no es quitar el carro sino reubicarlo en zonas que tendrán tarifas justas, que conductores y propietarios de vehículos podrán pagar mediante dispositivos electrónicos instalados en la respectiva isla o una APP que podrán descargar en sus equipos móviles.

Las Zonas de Estacionamiento Regulado contarían con horarios específicos para el cobro de la tarifa, la cual no aplica para domingos y festivos. La idea es que estén señalizadas con mecanismos de control y sus respectivas cabinas de pago, con integración de las diferentes plataformas tecnológicas de recaudo.

Los propietarios de inmuebles o inquilinos de la zona de influencia tendrán cupos en las bahías de parqueo.

Como ocurre en ciudades como Barcelona y Madrid, el usuario elige la celda autorizada para estacionar, luego configura su tiempo de estacionamiento en un dispositivo y liquida su tarifa para proceder al pago en las diferentes modalidades.

Un centro de control estará supervisando el uso adecuado de la celda de parqueo.

Una vez se aprueben los pilotos, el programa habilitará para el primero año 1.000 celdas de parqueo y proyecta 6.000 al sexto año. Tendrán espacios para motos y automóviles.

“Esta nueva fase del programa de transformación del entorno urbano tiene en cuenta la constante queja del peatón, que nos dice que no puede circular, y tiene la razón, el peatón tiene toda la prioridad y se la vamos a dar”, explicó el alcalde Jaime Pumarejo.

Una parte importante del proyecto es que las personas que hoy cuidan carros serán incorporadas a la empresa que resulte escogida, lo que implica la formalización de un trabajo informal que no tiene ningún tipo de amparo laboral o prestacional. El operador debe comprometerse, además, a hacer una gran inversión en tecnología.

“Lo mejor de todo es que los recursos que se logren por el uso de las Zonas de Estacionamiento serán reinvertidos en andenes, es decir, nuestra apuesta es el ciudadano y la movilidad de Barranquilla”, agregó Pumarejo.

Del diseño del proceso fue encargada la empresa de desarrollo distrital Puerta de Oro.

El gerente de la entidad, Ricardo Vives, sostuvo que “este es un paso trascendental en el propósito de la ciudad de recuperar su entorno urbano, porque además de atender temas de movilidad y de reivindicación del derecho de los peatones, tiene un notable componente paisajístico con arborización, adoquines, señalética, iluminación, mobiliario urbano, de gran impacto”.

Los estudios demuestran -recordó- que una zona bien arborizada, como las que se piensan para los andenes de Barranquilla, puede bajar varios grados la sensación térmica del entorno.

También se tuvo en cuenta muy especialmente a las personas con movilidad reducida, que han venido reclamando con toda razón, por la presencia de obstáculos de todo tipo en su andar.

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