La paternidad (hablo de madre y padre) implica un multisentido: emocional, social y espiritual

22 de junio de 2020Juan Carlos Torres Trillos Opinión

El emocional, de sensaciones, erige la ternura, generosidad y el espíritu de protección que desarrollamos cuando aprendemos a vivir en función de nuestros hijos, como si nada más que ellos importase. El social, simboliza un compromiso con la humanidad, de instruir hijos buenos y útiles para la sociedad. El espiritual, nuestro pacto con Dios, encauzarlos en el bien y la fe.

La paternidad consagrada, debe obedecer al equilibrio en el rol: ante los hijos, para amarlos, protegerlos y guiarlos; ante la esposa, para apoyarla en encomiables tareas del cuidado y de educar; ante la sociedad, para proporcionarle ciudadanos con valores; y, ante Dios, edificando a los hijos en su corrección y temor , y en la huida del pecado.

En el rol de la paternidad, los más imperfectos somos los hombres. Equívocamente, la sociedad que recién empieza a emanciparse del machismo, nos supeditó por años, al ejercicio de la autoridad, a sortear los gastos y ser el modelo a ejemplificar. No obstante, el aprendizaje nos ha moldeado sobre la verdadera significancia de la paternidad.

Además de homenajear a los maravillosos padres, que esta ocasión nos sirva para reflexionar sobre cómo estamos viviendo día a día la paternidad, sobre qué tipo de legado moral y espiritual transferimos a la sociedad, y si nuestro título de padre no se limita a procrear e imperar. Un padre también se enternece y compromete como una madre.

Feliz día del padre. Que sigamos explorando el milagro del amor y enriqueciéndonos del sobrenatural arte de criar.

Con amistad y afecto,

Juan Carlos Torres.

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