Paro de los futbolistas…?

Por: Víctor Herrera / @vherreram

“Las relaciones laborales de los futbolistas en Colombia” fue el título de la tesis de grado con la cual optamos nuestro grado de abogado -en 1983, hace 35 años- en la Universidad Libre en Barranquilla. Desde entonces, y como periodista deportivo en aquella época, pudimos apreciar las vivencias e injusticias que se cometían con los jugadores en nuestro país desde el punto de vista de sus derechos.

Especialmente nos han llamado la atención 2 figuras aberrantes que se han venido utilizando a través del tiempo específicamente en el futbol. Se trata en primer lugar del denominado “Pase” que es el pago que se da a un club por los derechos deportivos de un jugador para concretar su transferencia, préstamo, cesión o venta. De tal suerte que un jugador no puede ir a otro club sino es negociada antes su transferencia por el (los) propietario(s) del mismo. Afortunadamente la FIFA -presionada por los tribunales judiciales- ha venido modificando esta figura dándole un plazo a los dueños de los “Pases” para utilizarlos so pena de que su propiedad pase exclusivamente al jugador. Imagínense si un profesional de cualquier otra actividad no pudiera ir a una nueva empresa con mejores condiciones sin el “permiso” de la empresa donde labora actualmente, la que además reclama un pago por su “transferencia”?

El otro tema tiene que ver con la denominada “lista negra”. Desde siempre esta tácitamente acordado entre los directivos del futbol colombiano que cuando un jugador se “atreva” a acudir a los estrados judiciales para demandar a algún club, inmediatamente se le cierran las puertas en todos los demás clubes. Esto ocasionó que la propia Corte Constitucional, al resolver una tutela impetrada por varios jugadores, llamara la atención de los clubes y del entonces Coldeportes y la Fedefutbol para que: “..en lo sucesivo no restrinja el acceso a la justicia cuando los jugadores reclamen derechos laborales ante los Jueces de la República..”.(T302-98)

Muchos jugadores han venido integrando estas “listas negras” a lo largo de la historia entre otras por decidirse a reclamar el pago de sus prestaciones sociales o el reconocimiento de las mismas al momento de su retiro o tramites de pensión.

De otro lado, el buen momento que viven los clubes profesionales de futbol fue revelado por el presidente de la Dimayor, Jorge Enrique Vélez, en una rueda de prensa reciente: 84% de aumento en los ingresos, un buen incremento del número de asistentes a los estadios del país, el anuncio del nuevo patrocinador BetPlay y los brillantes negocios que significaran el nuevo canal de TV Premium y la trasmisión internacional de los partidos. Lo lógico, lo justo y lo equitativo sería que todas estas buenas noticias también se trasladen a mejorar las condiciones económicas de quienes son sus verdaderos protagonistas: los jugadores.

Independientemente de si habrá o no paro de futbolistas lo cierto es que la Dimayor está utilizando todo tipo de subterfugios y “jugadas audaces” para desconocer a Acolfutpro como la representante gremial de los intereses de los jugadores violando de paso el derecho de asociación que está consagrado en el artículo 39 de la constitución colombiana.

La Federación y la Dimayor no deben olvidar que el poder no puede ser ejercido de manera injusta porque se corre el riesgo de perderlo (sino que miren lo que ocurre hoy en Latinoamérica). No vayan a provocar que sean los aficionados los que – en solidaridad con los jugadores – decidan no asistir a los estadios o no tomar la suscripción al nuevo canal el próximo año.

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