Un nuevo capítulo para Uniatlántico

Por José David Name Cardozo

Ante la preocupante crisis que se vive al interior de la Universidad del Atlántico, a la que se suman las nuevas discusiones, tutelas y fallos generadas por el proceso de elección de los representantes de los estudiantes ante el Consejo Superior. Y las graves denuncias a profesores por presuntos plagios en publicaciones internacionales, recibimos el tan esperado anuncio de la ejecución de obras para la restauración y reconstrucción de la Escuela de Bellas Artes.

Por años hemos denunciado con preocupación el desastroso estado de la infraestructura de Bellas Artes, solicitando también a las autoridades competentes investigar el uso y destinación de los dineros captados por concepto de la Estampilla Prociudadela Universitaria en el Atlántico, para determinar lo que ha ocurrido con estos recursos y que se analice el modo de contratación y los adjudicatarios de las obras que se han ejecutado durante los últimos años.

La aprobación por parte de la Asamblea Departamental, al proyecto de ordenanza que autoriza a la Gobernación a comprometer recursos de vigencias futuras provenientes de la Estampilla, de los años fiscales 2021, 2022 y 2023 para la ejecución de obras públicas en la Universidad del Atlántico por el orden de los $40.000 millones, genera muchas dudas por los cuestionamientos que se han dado durante años, alrededor de la utilización de estos dineros.

La pérdida del principio de autonomía universitaria es otra de las preocupaciones originadas por esta decisión, que fue tomada sin consultar a los estudiantes, quienes desde hace casi dos años no cuentan con representantes ante el Consejo Superior. Otra de las objeciones, es la falta de competencias de la Asamblea Departamental para aprobar planes de inversiones para Uniatlántico, debido al régimen especial de autonomía universitaria.

Esperamos que las inquietudes existentes se despejen muy pronto, con el completo y exitoso desarrollo de las obras anunciadas por la Gobernadora Elsa Noguera, para que se cumpla el propósito con el que mi padre, José Antonio Name Terán, en el año 1981, creó la Estampilla Prociudadela Universitaria, que no era otro distinto al de mejorar la calidad de la educación pública en el departamento.

Esta semana para la que fue anunciada la elección de los nuevos representantes de los estudiantes ante el Consejo Superior y demás órganos colegiados, luego de su suspensión y posterior orden de restablecimiento por parte del Juzgado Once Penal Municipal de Barranquilla, será crucial para avanzar en el fortalecimiento institucional y cumplirle al estudiantado con la elección de sus delegados.

La universidad no debe escatimar esfuerzos para garantizar la transparencia y democracia en estas elecciones, por lo que es conveniente solicitar el acompañamiento de la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, la Personería Distrital y la Misión de Observación electoral. Así, como también fijar reglas claras para que bajo los principios democráticos, se coordine, supervise y controle el acceso de manera segura a la plataforma digital.

El deseo de ver el progreso de Uniatlántico siempre me acompañará, junto al gran legado que dejó mi padre, con el convencimiento de que esta universidad es la cuna de formación de grandes profesionales y líderes del Caribe colombiano. Por eso, espero presenciar su pronta recuperación y que se empiece escribir ese nuevo capítulo que la saque de la crisis administrativa, financiera y académica en la que se encuentra inmersa.

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