Volver la mirada al mar

Por Víctor Herrera / @vherreram

Muy significativas fueron las palabras de los nuevos mandatarios de Barranquilla y el Atlántico –Jaime Pumarejo y Elsa Noguera, respectivamente– en sus actos de posesión en el Monumento de los Marinos en el Gran Malecón del Río, en el caso del alcalde y en la Plaza de las Madres del municipio costero de Tubará en el caso de la gobernadora.

Nos llamó poderosamente la atención el hecho de que en medio de una serie de propuestas y promesas que tratarán de concretar durante los próximos cuatro años los nuevos gobernantes coincidieran al referirse a un novedoso tema para nuestra ciudad y el departamento: asumir la actitud de no seguirle dando la espalda al mar sino, por el contrario, encarar a través de él la conectividad con el mundo.

La ex ministra de vivienda, por su parte, habló de desarrollar el campo y convertir al sur del departamento en una despensa agrícola a través de una verdadera revolución agropecuaria. Lo primero que deberá entonces acometer para alcanzar ese objetivo es buscar y encontrar los mercados internacionales que aseguren la venta de estos productos con la mayor rentabilidad para su desarrollo y expansión permanente. Todo ello aprovechando nuestra privilegiada posición geográfica, nuestra condición de puerto, los 16 TLC vigentes, nuestra estructura logística y una tasa de cambio del dólar muy favorable. Es bien interesante lo que ha ocurrido últimamente en el país con el Aguacate Hass, por ejemplo.

A su vez, el burgomaestre Pumarejo habló de recuperar y potenciar la riqueza hídrica de la Ciénaga de Mallorquín, volver las playas de Puerto Mocho un atractivo turístico y rescatar el tren eléctrico que conecta con Bocas de Ceniza, en donde se encuentran el Río con el Mar, como puntos principales para poder fijar la mirada hacia el océano.

Este propósito común en ambos mandatarios conllevaría el darnos cuenta de que estamos en el centro del Mar Caribe rodeado de por los menos 25 países, la mayoría de los cuales alcanzamos a conocer muy fugazmente en su representación deportiva durante los Juegos Centroamericanos del 2018. También a reconocer que oficialmente somos un departamento frontera con algunos de esos países (Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Haití, República Dominicana y Jamaica). En ese sentido podremos aprovechar los 10 tratados marítimos vigentes que actualmente tiene firmados nuestro país de acuerdo a la Comisión Colombiana del Océano (CCO); Así mismo que pertenecemos a la Comunidad Económica del Caribe (Caricom) y a la prestigiosa AEC (Asociación de Estados del Caribe) que nació en Cartagena en 1994; Que somos miembros como país del Plan de Mesoamérica con nuestros similares de Centroamérica. Por fin nos daremos cuenta entonces de la proporcionalidad y accesibilidad de los mercados de la Cuenca del Caribe, de nuestros rasgos culturales comunes, de nuestra cercanía y de la oportunidad de proporcionarles a la mayoría de ellos una gran variedad de productos y servicios. (Es famoso el dicho de que “Las islas del caribe producen lo que no consumen –turismo– y consumen lo que no producen”).Y yendo más allá, a través del Gran caribe nos podremos conectar con Europa (Francia. Holanda, Dinamarca, Inglaterra, etc.) y con los EE.UU entrando por la Florida y el Golfo de México.

En ese orden de ideas gran parte de nuestro desarrollo y progreso futuros como ciudad, departamento y región podría depender de nuestro reencuentro con el mar Caribe. Pudimos volver la mirada al río y ahora toca ir mucho más allá: se trata de redescubrir al Gran Caribe y desde allí al resto del mundo.

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