Cerca de 500 lideresas le apuestan a la transformación social contra la violencia de género en la región

Desde 2019, ONU Mujeres Colombia, en alianza con la Universidad del Norte y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), implementa acciones que garanticen la protección, atención y prevención de las violencias basadas en género (VBG), la xenofobia y la discriminación a las que se enfrentan las mujeres provenientes de Venezuela en los municipios de Barranquilla, Soledad, Cartagena y Maicao, en el marco del proyecto ‘Transformando comunidades para proteger a mujeres y niñas’.

Una de las estrategias que ha implementado consiste en los diálogos virtuales entre lideresas colombianas y venezolanas, en los que se compenetran ambos grupos poblacionales y se fortalece el rol comunitario, con el fin de realizar acciones de impacto y transformación en sus comunidades en pro de sus derechos. Durante el Encuentro Regional de Diálogos 2020, organizado el 25 de agosto a través del canal Uninorte Académico, se destacó a las cerca de 500 mujeres que participan en el proyecto, sus logros, avances y las buenas prácticas que han fortalecido los mecanismos locales de género.

“Lo primero que hemos hecho en este proyecto es medir, porque lo que no se mide no existe. Hemos generado datos, a través del Ministerio de Salud, y hecho un diplomado con Uninorte sobre gestión del conocimiento de violencia basadas en género con las autoridades locales. Hemos desarrollado más de 31 unidades móviles de atención integral, llegando a más de 8500 personas de Venezuela y Colombia, el 70 % de ellas mujeres”, resaltó Ana Gúezman García, representante de ONU Mujeres Colombia, durante la apertura del Encuentro Regional.

ONU Mujeres siempre parte de un enfoque en que la migración tiene efectos múltiples en nuestras vidas, salud y desarrollo, pero sobre todo con una perspectiva de que las mujeres son protagonistas del cambio y tienen que estar en el centro de la respuesta. Comprende que la cuarentena por covid-19 ha incrementado los casos de VBG, y por eso invita a que las instituciones, los hombres y las mujeres se unan para decir “no” a toda forma de violencia.

Para Alma Lucía Díaz Granados Meléndez, vicerrectora administrativa y financiera de Uninorte, es deber de la institución, como academia, construir un mundo libre de violencia basado en género. La vicerrectora invitó a las mujeres a mantenerse unidas para fortalecer las redes y trabajar por un mundo mejor, liderando acciones de cambio

A lo largo de los años la universidad ha consolidado su liderazgo en temas de migración, salud y género, a través de la docencia, la investigación y la extensión. Según la vicerrectora, en Uninorte el papel de la mujer es protagónico en todas las instancias.

“Destaco tres datos. El 67 % de nuestros cargos directivos y el 55 % de todos los cargos administrativos son desempeñados por mujeres. En nuestros programas de pregrado, entre un 50 y 51 % de la población estudiantil son mujeres. Entendemos que la educación cumple un papel fundamental en la búsqueda y construcción de soluciones no solo a través de la investigación y el estudio de estos fenómenos, sino especialmente a través de la formación de los estudiantes”, puntualizó la vicerrectora.

 

TRANSFORMACIÓN E IMPACTO SOCIAL 

La estrategia de los diálogos surgió de un proceso de planificación participativa, en el que se identificó que los territorios de la región Caribe requerían de espacios de integración social que le permitieran a las mujeres escucharse, entenderse y poder manifestar las situaciones en las que se encontraban, sobre todo aquellas que en el proceso migratorio presentaban riesgos y vulneraciones.

Cindy Daza, asistente territorial en La Guajira de ONU Mujeres, explicó que por medio de estrategias de encuentro todos los mecanismos de género de Barranquilla, Soledad, Cartagena y Maicao adaptaron la estrategia de los diálogos a la realidad y contexto de sus territorios, y les dieron ciertas particularidades para su respuesta.

En Maicao, por ejemplo, los diálogos propiciaron redes de apoyo entre mujeres colombianas y provenientes de Venezuela. En Barraquilla la Oficina de la Mujer adoptó la estrategia brindando una oferta interinstitucional mucho más grande y logró hacer incidencia de integración socioeconómica en las participantes. En el Soledad los encuentros fueron apropiados por las mujeres que, bajo el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo, lograron generar acciones de transformación en sus comunidades y familias. En Cartagena cada uno de los encuentros propició una articulación entre los mecanismos de género locales y las organizaciones comunitarias, movilizando una sola agenda y garantizando una respuesta integral.

Estos espacios, además de generar acciones de transformación a nivel personal de cada una de las lideresas, permitieron que realizaran incidencias de transformación cultural y social en sus familias y comunidades.

“Estos diálogos son supremamente enriquecedores. Conocer las vivencias de las mujeres, escuchar sus voces, realmente nos permite direccionar todo el trabajo a desarrollar desde la Secretaría. Es clave tener una agenda acorde con la realidad de la mujer”, afirmó Doris Bolívar, secretaria de la Mujer y Equidad de Género del Atlántico.

De acuerdo con Edilia Martínez, coordinadora de la Oficina de la Mujer de Soledad, esta experiencia interinstitucional fortalece mucho al municipio porque las lideresas se van a convertir en unas aliadas muy importantes dentro del territorio”, porque serán el brazo extendido de la administración en la comunidad, al recibir la información de primera mano.

“Los diálogos significaron para mí una puerta hacia el conocimiento, la sensibilización, empoderamiento y fortalecimiento de mis derechos y, por ende, de mis deberes”, enfatizó Betty Zambrano, lideresa venezolana.

 

CLAUSURA DE DIPLOMADO DE GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO DE LAS VBG

Un total de 62 funcionarios públicos y privados de Barranquilla (19), Cartagena (17), Soledad (15) y Maicao (11) finalizaron el 22 de agosto el diplomado virtual ‘Fortalecimiento de la Gestión del Conocimiento de las Violencias Basadas en Género (VBG)’, desarrollado en el marco de la alianza entre ONU Mujeres y la Universidad del Norte.

Este proceso formativo, apoyado por USAID, desde una metodología de aprendizaje basada en proyectos para la gestión del conocimiento e información sobre las VBG, busca robustecer la capacidad instalada de las instituciones locales.

“Qué importante es que la universidad como cuerpo educativo asuma una postura explícita y lo diga claramente: cero tolerancia contra la violencia en todas sus manifestaciones. No toleramos el acoso ni el maltrato. Es importante que la gente confíe en la postura de la institución y hay que predicar con ejemplo. Estos cambios culturales tenemos que volverlos una cultura organizacional profunda”, manifestó el vicerrector académico Joachim Hahn.

El desarrollo del curso y la motivación de los estudiantes en medio de la pandemia fue impulsada gracias a los esfuerzos del Centro de Educación Continuada (CEC), el Centro de Consultoría y de los profesores Julián Fernández Niño, Nora Echeverry, Maylen Rojas, Juan José Victoria y Luz Dary Quintero, y el apoyo brindado por Julieth Nieto y Laura Bonilla, quienes conformaron el equipo académico del diplomado.

“Muchas gracias a Elisama por todo su trabajo desde el CEC, porque sabemos que para quienes están cerrando este proceso académico no ha sido fácil. A Rocío Mendoza, como directora del Centro de Consultoría, pendiente desde lo más pequeño hasta lo más grande del proyecto. La transformación requiere de un conocimiento profundo”, señaló Carolina Tejada, project manager de ONU Mujeres.

La entidad agradeció a la universidad y celebra el esfuerzo de quienes decidieron aprender y construir herramientas conjuntas, porque el desafío es ir generando un modelo territorial que le permita a la costa caribe colombiana identificar elementos claves para transformar las violencias contra las mujeres. Tejada animó a emprender una nueva fase en la que empiezan los desafíos para poner a funcionar los aprendizajes en las instituciones y afinar las políticas públicas.

Por José Luis Rodríguez R.

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