¿Los jóvenes son la esperanza?

14 de octubre de 2021Opinión Victor Herrera Michel

Por Víctor Herrera Michel / @vherreram 

Decepcionante, por decir los menos, resultó la consulta entre estudiantes y profesores para la escogencia del nuevo rector en propiedad de la Universidad del Atlántico, llevada a cabo hace pocos días. Los resultados arrojan que solo el 19.9% (4.547 de 22.824 en total) de los estudiantes votaron. Mas del 80% no participó. El candidato más votado obtuvo el 10% y el voto en Blanco (¿voto protesta?) el 5%. Los profesores, en contraste, tuvieron una importante participación con casi 70% (285 de 411 en total).

Algunos de los estudiantes se excusaron en que la votación fue mayormente virtual. ¿Y no es ese hoy el ámbito natural de los jóvenes…? ¿No es allí en donde vienen participando muy activamente, sobre todo en redes sociales, durante años y han tomado clases durante el último año…?

Y esta vez, de acuerdo a los nuevos estatutos, había la ventaja de que de los 5 primeros candidatos que fueran escogidos en la consulta debía salir obligatoriamente el nuevo rector escogido por el Consejo Superior de la única universidad pública en nuestro departamento. Es decir, la voluntad de los estudiantes contaba, no como la última vez cuando fue nombrado un rector que ni siquiera había participado en las consultas. Las consecuencias no pudieron ser peores.

Independientemente de la legitimidad de un rector que cuenta apenas con el 10% de la aceptación de los estudiantes o de las calidades y la futura gestión de quien fue al final escogido por el consejo superior, lo que debemos analizar es la indiferencia de los estudiantes que con esta actitud preservan los mismos vicios de nuestra imperfecta democracia de siempre. Recordemos que el actual presidente Iván Duque salió elegido por 10 millones de votos, equivalente al 20% de los 50 millones de colombianos.

Creíamos que las cosas habían cambiado después de la protesta social más grande de la historia de Colombia durante este año y que protagonizaron principalmente los jóvenes. Nos ilusionamos pensando que podíamos tener la esperanza de un cambio en la nueva generación. Soñábamos con disfrutar, ahora sí, de un relevo generacional de nuestra clase dirigente que garantizara una nueva forma de hacer política, que nos condujera a combatir la desigualdad, la exclusión, la inequidad y la falta de oportunidades, a la reivindicación social en el marco del respeto y el cumplimiento de los derechos fundamentales de la mayoría y a otras conquistas democráticas.

Si juzgamos por lo sucedido en la Universidad el Atlántico parece que no va a ser así.

¿Tendremos que resignarnos entonces a ver que la participación de los jóvenes se limita a ser muy activos en las redes sociales, numerosas y perseverantes en las protestas callejeras pero pasivos e indiferentes en las urnas? ¿Eso nos espera en las próximas elecciones – que son dentro de 6 meses – para congreso y presidente de la república?

Insistimos en que debemos ejercer nuestros derechos ciudadanos. Aprovechar y participar en todos los espacios democráticos, desde los más cercanos como en la junta de acción comunal del barrio, en las elecciones de los ediles y alcaldes de nuestra localidad, en el comité de vecinos para el frente de seguridad o del cuidado del parque, en la conformación del sindicato en nuestra empresa, en la escogencia de  la junta de padres de familia del colegio de nuestros hijos,  en el concejo estudiantil de la universidad,  en el concejo de administración del edificio, en fin.

Para que los mismos de siempre no nos vuelvan a quitar nuestros espacios legítimos. Para que no vuelva a ocurrir lo de la Universidad del Atlántico.

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